Acompañamiento de aborto: un trabajo entre la necesidad y el estigma social

El 81% de las mujeres que en 2019 decidió interrumpir su embarazo eligió el acompañamiento, según una encuesta de la organización Ipas.

Acompañantes de aborto en México, retos y estigmas
Azucena, de 20 años, decidió abortar acompañada de una colectiva feminista en Guadalajara. Desde entonces ella acompaña a otras mujeres que también deciden interrumpir su embarazo. (Andrea Murcia/Cuartoscuro)

Las mujeres que se dedican a brindar acompañamiento a quienes buscan interrumpir su embarazo generan una mayor confianza que una clínica o institución del gobierno, y aun así son estigmatizadas.

Así lo muestra una encuesta realizada por la organización civil Ipas México que reportó que el 81% de las mujeres que en 2019 recurrieron a medicamentos para interrumpir su embarazo eligió vivir el procedimiento acompañada.

La labor que realizan las acompañantes de aborto con medicamentos es, igual que la despenalización, un tema de salud pública, pues esta labor no se limita al procedimiento en sí mismo.

Las acompañantes de aborto brindan información a las usuarias, además de atención psicológica antes, durante y después del procedimiento, así como asesoría legal, tareas que le corresponde al Estado mexicano gracias a las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

“A las acompañantes se les señala por ser las facilitadoras de información y medicamento para la interrupción del embarazo”, dice en entrevista con Expansión Política Mara Zaragoza, gerente del programa de calidad de servicios en Ipas CAM.

Mara Zaragoza agrega que el estigma social sobre las acompañantes está asociado con la criminalización que persiste sobre el aborto y las decisiones de las mujeres sobre su sexualidad. “El estigma se va alimentando del desconocimiento, si a la mujer que aborta se le señala, lo mismo va a pasar con la que la apoya o la acompaña”, plantea.

En un foro efectuado en noviembre de este año, Michelle Domínguez, de la Línea Aborto Chiapas, destacó que hoy en día, pese a los avances para el acceso a la interrupción del embarazo, las mujeres todavía prefieren recurrir a una acompañante que a una clínica, incluso en la Ciudad de México, donde el aborto se despenalizó en 2007.

En 2020, Expansión Política publicó que a lo largo del año atendieron 11,269 procedimientos de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en las clínicas y hospitales públicos de la Ciudad de México.

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